I-
Está perdida en la plaza
en un momento que no fue,
que quiso y perdió
en un otoño caliente.
Está esperando,
con el pecho cerrado
y la boca seca,
el instante (glorioso)
del reencuentro.
II-
Espero.
Como hace dos otoños
y quién sabe cuántas noches,
con la paciencia entrenada
y los sueños cómplices.
Espero.
Que me ataques en la esquina
y me ahogues a besos.
Que me canses
y te agotes,
que me apuestes
y nos ganes.
III-
Y si te sonrío de más
no me digas nada,
simplemente quedate (cerca).
Porque la piel se enamora
y contagia,
porque el cuerpo recuerda
y no deja olvidar.
martes, 25 de octubre de 2011
domingo, 23 de octubre de 2011
Escondidas
Te apoyaste en la pared; una mano y la cabeza contra la pintura blanca. Cerraste los ojos y contuviste el vómito que te quemó la garganta. Por culpa, por asco, por miedo a las noches que te esperaban. No me viste.
Cuando te recuperaste, al menos lo suficiente para caminar, nos fuiste buscando uno por uno. Claudia estaba en el patio, con los ojos bien abiertos, igual que las muñecas. Ni siquiera te arrodillaste para comprobar si todavía respiraba. Te quedaste parado, como un pelotudo, queriendo entender de dónde venía la sonrisa que se le congeló en la cara.
Seguiste, apenas unos pasos hasta el primer pasillo. Ibas escuchando respiraciones torpes, cansadas, diluyéndose en el tiempo que tardabas en caminar. Y lo viste a Juan, el más chico del pabellón, con la mirada perdida adentro de una bolsa. Tantas veces te habló de las torturas del viejo, del miedo a la asfixia. Pensaste en la ironía y lloraste. Le sacaste la bolsa con las manos temblorosas, manchadas.
Te vi sentarte, agarrarte la cabeza y pedir perdón. Te vi mirar para arriba esperando que algo se te caiga encima, que te aplaste y haga mierda la memoria. Te vi y no me acerqué, porque quise que me encuentres vos a mí. Siempre me gustaron las escondidas. ¿Te acordás cuando te pedía que juguemos, y vos te quedabas conmigo? Eras bueno, muy bueno. Y un día no sé, no me quisiste más, te cansaste de jugar. Ya no me tocabas, no venías a mi pieza, no me traías caramelos.
Cuando pensé en eso me puse un poco mal, y fue ahí que te paraste. Te veías cansado. No entraste a ver los desastres de cada pieza. Apenas te asomaste para ver la sangre ensuciando todo, hasta tus ojos. Me acerqué un poco para verte la cara; de golpe envejeciste, y te pusiste triste, triste.
No me escuchaste, estoy segura. Ni ahora ni nunca. Ni cuando te dije que estaba enamorada de vos. Que no estaba loca. Que me saques de acá. Ni cuando me acerqué para decirte que no fue tu culpa. Que no podías hacer nada. Que sin pastillas acá nadie duerme. Que el aburrimiento a veces mata.
No me entendiste. Ni ahora ni nunca. Ni cuando te conté mis problemas, ni cuando te corté la garganta. No me entendiste. Y ya no decías nada, ni querías jugar conmigo.
Sinquemedecuenta
Desatarme las manos
mientras te beso lento
(a conciencia)
con la garganta despierta
y los ojos dormidos.
Entrar de a poquito
sinquemedecuenta
en la historia que empezaste
en otoño
con La Plata camuflada
y la tinta roja.
¿Cómo decirte que no?
¿Cómo dormir sola?
Me tapo con tu sonrisa
la más linda de toda la ciudad
y sueño
sueño con vos y las estaciones
que nos quedan por vivir.
mientras te beso lento
(a conciencia)
con la garganta despierta
y los ojos dormidos.
Entrar de a poquito
sinquemedecuenta
en la historia que empezaste
en otoño
con La Plata camuflada
y la tinta roja.
¿Cómo decirte que no?
¿Cómo dormir sola?
Me tapo con tu sonrisa
la más linda de toda la ciudad
y sueño
sueño con vos y las estaciones
que nos quedan por vivir.
sábado, 22 de octubre de 2011
Sin permiso
Que te acuestes en mi espalda
y me muerdas la nariz
que te sirvas de mi boca
con sed
con gula
impaciente.
Que me encuentres comas
y me escribas nomeolvides
que me leas
de arriba abajo
de izquierda a derecha
sin censura.
Que me veas despeinada
sin ropa y sin prejuicios
con la garganta famélica
que grita
que pide
que te acaricia en el tiempo y los sueños
esperando que la escuches.
Que te quiera sin nombre
sin testigos
con el cuerpo
sin permiso.
y me muerdas la nariz
que te sirvas de mi boca
con sed
con gula
impaciente.
Que me encuentres comas
y me escribas nomeolvides
que me leas
de arriba abajo
de izquierda a derecha
sin censura.
Que me veas despeinada
sin ropa y sin prejuicios
con la garganta famélica
que grita
que pide
que te acaricia en el tiempo y los sueños
esperando que la escuches.
Que te quiera sin nombre
sin testigos
con el cuerpo
sin permiso.
martes, 18 de octubre de 2011
Improvisación
Sin ensayo nos decimos cosas lindas,
de esas que una vez me tragué y te olvidaste
hace un tiempo ya,
cuando el telón se cayó
y nos bajamos del escenario
con la boca hambrienta
con las manos a punto de fugarse del cuerpo
de tanto intervalo.
Sin ensayo nos tocamos
con la precisión de veintiún déjà vu
con la ansiedad del primer encuentro
el dolor de la espera
la fatalidad del final.
Sin ensayo alguien dice tequiero
y el eco rueda en mi espalda
toca tus pies
nos tira en el sillón
nos empaña los ojos.
Sin ensayo me abrazás
con las manos grandes
y el aliento cerca,
y me duermo,
sin ensayo,
mientras se pierde el eco.
de esas que una vez me tragué y te olvidaste
hace un tiempo ya,
cuando el telón se cayó
y nos bajamos del escenario
con la boca hambrienta
con las manos a punto de fugarse del cuerpo
de tanto intervalo.
Sin ensayo nos tocamos
con la precisión de veintiún déjà vu
con la ansiedad del primer encuentro
el dolor de la espera
la fatalidad del final.
Sin ensayo alguien dice tequiero
y el eco rueda en mi espalda
toca tus pies
nos tira en el sillón
nos empaña los ojos.
Sin ensayo me abrazás
con las manos grandes
y el aliento cerca,
y me duermo,
sin ensayo,
mientras se pierde el eco.
sábado, 15 de octubre de 2011
Colapso
Si no te olvido dicen que puede
doler mucho más de lo que duele.
Lo peor de todo es no poder evitar los errores, es más, repetirlos como en una necesidad -cuasi obsesiva- de ser cíclica. Vuelvo, vuelvo, vuelvo. De nuevo el encuentro, el salvavidas, el good-bye apresurado, el beso que no fue, yo en mi cama, sola, con el celular en las manos. Nunca más patética y más necesitada de vos.
Sí, colapso. De esos que hacen desastre en toda la casa. Que rompen muebles, saltan pintura, vuelan techos. De los que no se pueden evitar, ni prever la fuerza destructiva con la que atacan. Imposible esconderse, me digo, te cuento.
Vení, cuidame. Falta poco. Y no me queda mas refugio que vos, tus ojos, y la sonrisa más linda de toda la ciudad.
jueves, 13 de octubre de 2011
Cerrar sesión
A mis amigos
y sus ventanitas titiladoras,
parte dos.
Charla facultativa. Comentario del clima. Creo que hasta un poquito de "susto" porque ya es octubre y se nos viene todo encima. No sé por qué (de la nada absoluta) alguien dice love, y después se retracta, y después se quiere matar.
No pasa nada, o ya pasará algo. La ventana no titila, se queda así un buen rato. Entonces salvo las papas con un JAJAJA (punto) y seguimos. Suena falso el dolor de cabeza, provocación la invitación al cine, celos la pregunta - al pasar- de "ese amigo tuyo". Pero seguimos, es más fácil, menos violento a los ojos y a la noche.
Parciales. Salidas. Un cumple. De nuevo el silencio. De nuevo la palabra inoportuna. ¿Y ahora qué? Inevitable. Así funcionan las cosas que uno no puede manejar, que juegan con las variables del tiempo y de la razón. Pasan los días, se piensa menos. Y todo termina en los dos discutiendo un futuro tan inestable como asquerosamente deseado.
No sé que tendría que decir ahora. Mi verdad tiene la duda del primer encuentro, cuando te leí al pasar y me quedé hasta el punto final. Jugatela. Vos también. ¿Tanto te cuesta decirme? Sí, la verdad que sí ( y no sabés cuánto).
Cierro sesión.
martes, 11 de octubre de 2011
Write down
Escribirte de memoria y con los dedos
subrayando el nombre que te agota
y se pierde esta noche
-y otras tantas-
mientras lo repito.
Peregrinar(te) de punto a punto
de labio a labio
de coma en coma.
Terminar en buenasnocheslindo,
con los ojos más brillantes
y menos tinta que te cuente.
Sí, algo te quiero.
subrayando el nombre que te agota
y se pierde esta noche
-y otras tantas-
mientras lo repito.
Peregrinar(te) de punto a punto
de labio a labio
de coma en coma.
Terminar en buenasnocheslindo,
con los ojos más brillantes
y menos tinta que te cuente.
Sí, algo te quiero.
lunes, 10 de octubre de 2011
Rain
Lluvia en La Plata
(pronóstico reservado)
La noche cae impune,
aplastándonos las manos
los ojos
la soledad.
Y llueve.
Llueve mucho. Muchísimo.
Qué bien se siente el agua en el cuello
en la boca entreabierta
en el beso húmedo.
Qué bien nos queda el disfraz de amantes
que se pega al cuerpo
al nombre.
Qué lindo es Octubre.
domingo, 9 de octubre de 2011
Bad thoughts
Esta noche es hora de entregar muchos besos
y darnos cuenta que, a veces, nos cuesta.
Perdón por los malos pensamientos
por la miradita y la mano abajo de la mesa.
Perdón por la noche que se estira
y el hambre que llega sin aviso.
Perdón.
Como siempre y como nunca te acaricio
para acercarte/condenarte un poquito más,
para desarmarte en un segundo
y escuchar tu silencio.
Como siempre te como,
como nunca te deseo,
como siempre te canso,
como nunca te quiero.
Perdón por los malos pensamientos
por el calor que te congela el instinto
y no te deja irte de mi espalda.
Perdón.
Pero me encanta.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Senil
El abuelo se detiene en el espejo, en esa arruga chiquita que ayer no vio. Se queda pensativo, acariciando el nuevo pliegue con sus dedos flacos. Se enoja bastante, pero con un enojo tan teñido de resignación que apenas si frunce un poco la nariz.
Se asoma por la ventana aunque no hayan tocado la puerta, y espía la calle en una especie de mala costumbre. Por efecto de la misma inercia se arrastra hasta la cocina a tomar mate y cuenta, cuenta en su cabeza cuántos días más le quedan de esta vida de mierda. Nadie responde, ni su propia voz ni la de la mujer jovencita, esa linda de hace más de treinta años. Cambia la yerba.
Durante los últimos años aprendió a convivir con dos cosas: los recuerdos y las arrugas. Aprendió también, casi a la fuerza, que ambos hechos están íntimamente ligados y es imposible, por ende, separarlos. Por supuesto que trató de lograrlo parea hacer de su vida algo menos miserable. Pero parece que eso de la justicia divina existe, y hace mucho que no tiene paz. Vive a mate, a sol que entra por la ventana, a empujones.
Se seca una lagrimita de sus ojos azules y catarrosos. Piensa, como todas las mañanas, en cómo empezó todo y en cómo es que debería terminar. Piensa en la mujer, en su expresión asqueada, en el odio. Y sobre todas las cosas, piensa en él como depositario de tanta culpa y tanta porquería.
"Son todos unos hijos de puta", dice el abuelo mientras se mira las manos, corroídas por los años y por los gobiernos. Y dice más cosas así, todos los días, encerrado en una casa linda en un barrio lindo. No habla más que consigo mismo, y de vez en cuando con algún papelito. Pero no ve muy bien, y sólo usa un anotador para llevar la cuenta, bien exacta, de las nuevas arrugas, de los nuevos muertos que se calcan en su cara. Son cuarenta y nueve.
La cuadragésima novena muerte fue en agosto, se acuerda bien porque todavía hacía frío y era el cumpleaños de un general del regimiento. Puta memoria. Y más puta la mujercita linda esa, que llegó una noche con el novio en plena noche. A él no le tocaba ese turno, solamente estaba haciéndole un favor a un compañero al que le debía bastantes más.
Cuando la vio le gustó enseguidita, “yo me hago cargo” dijo. Al pibe lo despachó, y a ella se la llevó casi a las rastras. Nunca vio que alguien luchara tanto, que no viera lo inútil que era resistirse. La golpeó feo, de eso se acuerda. No se puede sacar de la cabeza el ruido del hueso que le partió, la humedad de la boca que lo puteaba y puteaba. Y peor, no puede borrar el reflejo de su cara en los ojos de la mujer, que murió con el cuerpo descubierto y el grito en la garganta. Esa arruga es bien honda, casi tanto que le toca la carne.
Escucha que se larga a llover, se asoma por la ventana. Vuelve a mirarse en el espejo, otra arruga, la cincuenta, la hija que dejó sin madre. Sigue cebando.
martes, 4 de octubre de 2011
Octubre
Está todo bien,
es octubre
y vos y yo todavía tenemos vía libre
para jugar a los desentendidos.
sábado, 1 de octubre de 2011
Untitled
Que me sientas como ahora,
con el calorcito de la noche
y las ganas de que sea viernes.
Que te llenes las manos de caricias
que se rompan en mi cintura
mientras decís -bien bajito-
te quiero.
Que te quedes conmigo
hasta que me de sueño,
hasta que te despierte
para estirar el tiempo
otra vez.
Que me ensucies .
Que me juegues con trampa.
Que me encuentres sin conciencia
(y sin ropa).
Que me quieras sin querer,
que se me escape un I love u
lunes, 26 de septiembre de 2011
Parche
No me alcanza, hoy no sirve nada de lo que no decís. Porque a veces, aunque te sorprenda, necesito las cosas que no aprendiste a darme. Yo quise, sí, quise más de una noche explicarte en qué consistía el juego. Reglas tácitas, uno contra uno.
¿Por qué no te dejaste ganar?
por mí,
por las cosas buenas que te ofrecí mientras me dabas un beso con los ojos cerrados. Algo tuvo que haber significado, porque en algún mundo paralelo vos sabrías que ahora necesito otro de esos besos, y un par de tequieros para emparchar las penas. Pero anda a saber por dónde andas...
por mí,
por las cosas buenas que te ofrecí mientras me dabas un beso con los ojos cerrados. Algo tuvo que haber significado, porque en algún mundo paralelo vos sabrías que ahora necesito otro de esos besos, y un par de tequieros para emparchar las penas. Pero anda a saber por dónde andas...
Lo nuestro no es fácil ni complicado, no es. Porque tenemos el hoy indefinido, que a veces es sonrisa y otras duda,
(y no sabés como duele dudarte).
(y no sabés como duele dudarte).
domingo, 25 de septiembre de 2011
I like him
Me gusta.
De enero a diciembre,
más los domingos y menos los lunes,
a veces sí y otras no.
Me gusta.
Sin mariposas ni musiquita,
cuando se calla y me abraza,
en mute y estéreo.
Me gusta.
Con la excusa del cuerpo,
con el permiso de nadie,
sin saber bien por qué.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Stay with me
Te quiero bien fácil, en colores y estéreo. Te quiero en buenosdías, queestesbien, cuidate. No necesito del discurso armado, de buscar la palabra justa para que entiendas, porque todo se entiende casi sin decir nada.
Pasto y calorcito en medio de la plaza.
Vos y yo jugando hasta que el día se caiga del sube y baja.
Suena lindo y se siente mejor, porque es de las cosas que te hacen bien.
¿Hace cuánto no te reías por qué sí?
Yo tengo esta terriblemente -linda- sensación de que las cosas siempre deberían ser así. No hablo de felicidad, sino de momentos tan rescatables que justican absolutamente a todos los demás. Y vos me das de "esos momentos", porque sos sonrisa que corta el aliento, que funde el reloj y creo - me da vergüenza decirlo- envicia el cuerpo.
Bienvenido septiembre,
quedate conmigo.
Pasto y calorcito en medio de la plaza.
Vos y yo jugando hasta que el día se caiga del sube y baja.
Suena lindo y se siente mejor, porque es de las cosas que te hacen bien.
¿Hace cuánto no te reías por qué sí?
Yo tengo esta terriblemente -linda- sensación de que las cosas siempre deberían ser así. No hablo de felicidad, sino de momentos tan rescatables que justican absolutamente a todos los demás. Y vos me das de "esos momentos", porque sos sonrisa que corta el aliento, que funde el reloj y creo - me da vergüenza decirlo- envicia el cuerpo.
Bienvenido septiembre,
quedate conmigo.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Grita
Nos caemos de la cama
con la certeza de poder descubrirnos a besos,
con paciencia
con una infinidad de horas por delante,
horas que no pesan
sino que se van escapando
tan rápido que gritamos.
Y en el silencio de la caída
creo que decimos muchas cosas,
tantas que ni me acuerdo...
habrán sido un te quiero
o algo parecido,
una voz que se convertía en suspiro
mientras la noche destruía el cansancio.
Nos dormimos,
nos caímos,
nos desarmamos
en plena batalla.
con la certeza de poder descubrirnos a besos,
con paciencia
con una infinidad de horas por delante,
horas que no pesan
sino que se van escapando
tan rápido que gritamos.
Y en el silencio de la caída
creo que decimos muchas cosas,
tantas que ni me acuerdo...
habrán sido un te quiero
o algo parecido,
una voz que se convertía en suspiro
mientras la noche destruía el cansancio.
Nos dormimos,
nos caímos,
nos desarmamos
en plena batalla.
No, no sirve batallar.
sábado, 17 de septiembre de 2011
Fe
Se fue y no se llevó su cuerpo.
Es tarde, tardísimo, y hace un calor sofocante que me revuelve el estómago. Afuera se cae diciembre, mientras algunos- me incluyo- deseamos que enero nos golpee la cara. Creo que más allá están armando los juegos de luces por las fiestas, cosa que nunca entendí y me parece una verdadera estupidez.
Vuelvo a la cama, le miro los ojos vacíos y la boca entreabierta. No sé si debería cerrársela, o dejar que se le reseque por irse sin avisar. Este es el tipo de cosas que justifican mi forma de ser, que siempre critica y sin embargo tolera religiosamente. Nunca le pedí que tenga fe en mí, o me guarde algún tipo de devoción divina. Pero él es así, se mantiene cerca, a veces se enceguece y otras me aniquila con sólo desenfundar la lengua. Y de pronto desaparece, se va, no avisa. Pero hoy cruzó un límite, esto no se perdona.
La noche fue de esas que adoro pasar y, de ser posible, repetir. Tal vez por la secuencia de los hechos, mi cansancio posterior o mi simple favoritismo por su sonrisa. Llegó con las manos caprichosas y perfume en el cuello, con ganas de actos de fe y de deserción. Yo, secretamente satisfecha, me aproveché de esas ganas hasta el límite. No sé si abusé o dejé que el jueguito se nos fuera de las manos, ya no me acuerdo bien.
Se olvidó el cuerpo aplastado sobre el colchón. La piel tirante, la espalda marcada y el estómago hundido. Se fue, se llevó todo y me dejó la ropa tirada y el cuerpo desnudo, los pulmones apagados y el corazón apenas titilante. Cómo puedo perdonar eso cuando todavía tengo el pulso aceleradísimo y estoy cansada, porque anoche me rezó y se volvió fanático. Cómo puedo perdonar esta ausencia y abandono de persona.
Entra más sol, más diciembre por la ventana. La cierro y me paseo adelante suyo, desnuda y vengativa. Le beso la frente y me arrodillo, creo que hasta me da pena. Se fue tantas veces, y volvió aún sabiendo que las cosas iban a terminar así. Yo tuve esperanza de que se convirtiera, o entendiera que yo no le iba a hacer bien. Y ahora, cómo puedo perdonar que no se haya salvado.
Sigo puteando, porque se fue y no se llevó su cuerpo.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
La loca ll
Las ráfagas de dudas son insoportables.
"Si alguna vez tuviera certezas no sería yo". Así arranca, más o menos, la historia de la chica tonta que escribe sobre cosas que le pasan, o se inventa, para tener algo que contar . Creo que la historia sigue con un punto y coma inoportuno, y varios más inoportunos puntos y aparte. Y tal vez culmina con condicionales y futuros imprecisos, pero sólo tal vez.
Las dudas, dice la chica tonta, tienen esa capacidad de hacerte frenar en donde estés, mirar para atrás, para los costados e intentar -torpemente- ver un poquito más allá de esa esquina. No sé qué pensará quien la lea, pero yo particularmente soy propensa a las dudas, si es que tal predisposición existe. No me sale el sí o el no instantáneo, que se dice sin razonar y desde lo más verdadero que tiene uno.
Son insoportables. Sos insoportable. Soy insoportable. Yo y el combo entero de dudas, vos y la falta de visión de las mismas. Tengo dos teorías, no las ves o las ignoras. Espero que sea simple e inocente ignorancia.
Mejor le digo a la chica tonta que no escuche más Sanz y deje de pensar, para que duerma bien y no lo/te piense. Bienvenido septiembre.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Forget
¿Qué andarás haciendo?
Hace ya algún tiempo que no sé de vos (...)
Y sí, crease o no a veces me surge la duda. No sé si por simple curiosidad o interés estúpido, pero en noches como ésta, cuando la musiquita suena y no estás charlándome de cosas tontas, te extraño. Me pregunto, por ejemplo, si realmente estarás más tranquilo sin nuestras sesiones diarias, esas que duraban horas al teléfono y nos dejaban agotados. "Che" "¿Qué pasa?" "Tengo sueño" "Yo también", y seguíamos quince minutos más, hasta que alguno cortaba con un chau apurado.
Últimamente el algún tiempo me tiene bastante enojada, no me gusta la idea de la ausencia, más todavía cuando no hay límites concretos. Puedo extrañarte lo justo y necesario si sé cuando te voy a volver a ver, porque ya aprendí a dosificar mi necesidad. Pero esto de la desaparición, así nada más... la verdad no me sale.
Así que no me pidas que no te piense, que no te extrañe. Porque pasa el tiempo y sigo intentando encontrar respuestas mas o menos plausibles, más o menos satisfactorias para mi obsesiva cabecita. No hay caso, nunca nos voy a entender. Creo que sos muy complicado en tu sencillez, y yo cargo con la cruz del desastre, signada tal vez por un Cupido mala onda o un destino jodido.
Supongo que andarás leyendo esos cuentos raros, caminando mucho y siendo feliz. Ojala que sí. Yo me quedo pensando, simplemente, en que hace mucho no sé de vos.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Song
Suena y suena la cancioncita,
esa que tarareaste una vez
mientras yo me mordía la lengua
y ataba los pies al suelo
para no arrancarte un par de besos.
Sigue sonando,
aunque sea tarde y quiera dormir,
y no pueda porque me atacan las ganas de verte
sin que pueda hacer nada.
Que descanses.
Escape.
martes, 6 de septiembre de 2011
Elipsis
Salto en el tiempo
en el espacio
en la colección de recuerdos que se amontona
y nos desborda.
Salto (al vacío)
con los ojos cerrados y las espaldas juntas.
Golpe seco
intermitente
que vuelve y vuelve
paraliza
y nos desborda.
Sin pensar caemos,
tan profundo en ese sueño
que nos dormimos entre sábanas de menta
y aspiramos el sabor de tenernos
ayer y hoy,
como hace dos otoños
y un verano,
como hace una veintena
y esta noche.
en el espacio
en la colección de recuerdos que se amontona
y nos desborda.
Salto (al vacío)
con los ojos cerrados y las espaldas juntas.
Golpe seco
intermitente
que vuelve y vuelve
paraliza
y nos desborda.
Sin pensar caemos,
tan profundo en ese sueño
que nos dormimos entre sábanas de menta
y aspiramos el sabor de tenernos
ayer y hoy,
como hace dos otoños
y un verano,
como hace una veintena
y esta noche.
sábado, 3 de septiembre de 2011
Cua cua
Y tirar todo un poquito a la mierda, porque hace una semana que no duermo bien esperando que me llames. Y no llamás. La ilusión, que una vez fue cuasi divina, hoy se hunde en las sábanas y me deja sin ganas de respirar.
¿Sabes cómo duele extrañarte? no, no sabes. Por eso desapareces llevándote tu nombre y tus ojos. Me dejas con la sangre hirviendo, llorándote la ausencia que vos elegís mil veces para salvarte de mí. Odio esa cobardía tuya, o ese acierto de escaparte de las locuras que te pueda contagiar.
¿No eras feliz? yo te enseñé a quererme, aunque fue difícil y casi nos matamos en el camino. Porque más de una vez me dijiste que me odiabas y te fuiste cortándome el teléfono. Y yo que me hacía la dura, pensando que dentro de poco me ibas a llamar otra vez. Y efectivamente tenía tu perdida a la madrugada.
¿Y ahora? ¿Por qué la fórmula no funciona, por qué no me llamas? quizá eso de tirar de la cuerda esté adquiriendo verdadero sentido. Nunca creí que te ibas a romper y me ibas a dejar hecha una fotocopia de la que fui. De mala calidad por cierto.
Me enferma que no me leas y no te importe, que te hayas olvidado de mi nombre y mi carita cuando llegabas. No sé, no quiero pensarte más, y sin embargo me gusta saber que no me falla la memoria. Alguna vez te quise.
¿Sabes cómo duele extrañarte? no, no sabes. Por eso desapareces llevándote tu nombre y tus ojos. Me dejas con la sangre hirviendo, llorándote la ausencia que vos elegís mil veces para salvarte de mí. Odio esa cobardía tuya, o ese acierto de escaparte de las locuras que te pueda contagiar.
¿No eras feliz? yo te enseñé a quererme, aunque fue difícil y casi nos matamos en el camino. Porque más de una vez me dijiste que me odiabas y te fuiste cortándome el teléfono. Y yo que me hacía la dura, pensando que dentro de poco me ibas a llamar otra vez. Y efectivamente tenía tu perdida a la madrugada.
¿Y ahora? ¿Por qué la fórmula no funciona, por qué no me llamas? quizá eso de tirar de la cuerda esté adquiriendo verdadero sentido. Nunca creí que te ibas a romper y me ibas a dejar hecha una fotocopia de la que fui. De mala calidad por cierto.
Me enferma que no me leas y no te importe, que te hayas olvidado de mi nombre y mi carita cuando llegabas. No sé, no quiero pensarte más, y sin embargo me gusta saber que no me falla la memoria. Alguna vez te quise.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Heart Attack
Siempre supe que te ibas a quedar con él. No sabía cómo ni cuándo, pero sí que era imposible que yo hiciera algo para cambiar lo que en ese entonces ya era una certeza. Por eso dejé que las cosas se sucedieran, viendo estupefacta como cada hecho se iba concatenando con otro, y determinando -casi divinamente- este día.
Me acuerdo patente cómo sonreíste y te hiciste el gracioso, mientras yo estaba roja después de haber matado a un paciente ya muerto. El profesor se acercó y me marcó -en su tonito más humillante e instructivo- todos los errores que había cometido desde la primera incisión. Menos mal que tiene salida transitoria de la morgue dijiste, palmeando el hombro del cadáver y mirándome prepotente. Sí, fue ahí cuando supe que te lo ibas a quedar, y que encima me ibas a gozar si tenías la oportunidad.
Con mi cara vuelta a un color no-avergonzado, volví a realizar el procedimiento con seis pares de ojos viendo qué carajo hacía. Me salió bastante bien, porque Covello apenas hizo un gestito con la cabeza, como diciendo "bien nena, esta vez no te mandaste una cagada", y vos te ahorraste los chistes negros y la sonrisa sobradora.
*
Tengo miedo. Nunca pensé que fueras a empeorar tan rápido.
Cuando dejaste de ir a la facu, y lo supe, tomé mi decisión. Siempre fui así, determinante, blanco o negro. Y lo lamento por todos los que me padecieron, incluso por mi mamá que debe estar llorando (puteando) por la hija que le tocó. Pero yo sabía cómo tenían que ser las cosas, por eso no dudé ni dudo ahora, con el mundo yéndose en picada y directo a tu cuerpo, que tanto quise y tanto conocí.
Eso sí me da pena, saber que no vamos a coger más y que a donde sea que esté yendo eso ni debe existir. Mentira de paraíso. Pero al menos sé que vas a estar bien, y eso te juro me hace feliz. Aprovechá, no seas tonto, y no llores por lo que no podés cambiar.
Ayer, cuando escribía un último post tirada en la cama, trataba de imaginar en qué ibas a pensar cuando lo leyeras. ¿Te digo la verdad? sé que me vas a odiar al principio, porque me vas a creer una pelotuda suicida.Y parcialmente vas a tener razón, pero no vas a tener manera de probarlo ni de reprocharme nada. Las cosas ya están hechas y fue muy fácil, porque supe, desde el principio, cómo tenían que ser.
Ojala me perdones y agradezcas. Yo te perdono por tu dolor, y te agradezco porque sé que vas a cuidar mi regalo. Está caliente, húmedo, y siempre supe que te ibas a quedar con él.
Me acuerdo patente cómo sonreíste y te hiciste el gracioso, mientras yo estaba roja después de haber matado a un paciente ya muerto. El profesor se acercó y me marcó -en su tonito más humillante e instructivo- todos los errores que había cometido desde la primera incisión. Menos mal que tiene salida transitoria de la morgue dijiste, palmeando el hombro del cadáver y mirándome prepotente. Sí, fue ahí cuando supe que te lo ibas a quedar, y que encima me ibas a gozar si tenías la oportunidad.
Con mi cara vuelta a un color no-avergonzado, volví a realizar el procedimiento con seis pares de ojos viendo qué carajo hacía. Me salió bastante bien, porque Covello apenas hizo un gestito con la cabeza, como diciendo "bien nena, esta vez no te mandaste una cagada", y vos te ahorraste los chistes negros y la sonrisa sobradora.
*
Tengo miedo. Nunca pensé que fueras a empeorar tan rápido.
Cuando dejaste de ir a la facu, y lo supe, tomé mi decisión. Siempre fui así, determinante, blanco o negro. Y lo lamento por todos los que me padecieron, incluso por mi mamá que debe estar llorando (puteando) por la hija que le tocó. Pero yo sabía cómo tenían que ser las cosas, por eso no dudé ni dudo ahora, con el mundo yéndose en picada y directo a tu cuerpo, que tanto quise y tanto conocí.
Eso sí me da pena, saber que no vamos a coger más y que a donde sea que esté yendo eso ni debe existir. Mentira de paraíso. Pero al menos sé que vas a estar bien, y eso te juro me hace feliz. Aprovechá, no seas tonto, y no llores por lo que no podés cambiar.
Ayer, cuando escribía un último post tirada en la cama, trataba de imaginar en qué ibas a pensar cuando lo leyeras. ¿Te digo la verdad? sé que me vas a odiar al principio, porque me vas a creer una pelotuda suicida.Y parcialmente vas a tener razón, pero no vas a tener manera de probarlo ni de reprocharme nada. Las cosas ya están hechas y fue muy fácil, porque supe, desde el principio, cómo tenían que ser.
Ojala me perdones y agradezcas. Yo te perdono por tu dolor, y te agradezco porque sé que vas a cuidar mi regalo. Está caliente, húmedo, y siempre supe que te ibas a quedar con él.
domingo, 28 de agosto de 2011
Inconcluso
Cómo sigue el cuento que empezaste con punto
y coma
esa noche
conmigo,
cuando la risa nos salía fácil
y teníamos vértigo de la vida
y de los besos que nos consumían el sol.
El libro se abre
hojas y hojas en blanco
en mate
en gris que se destiñe con las tormentas.
¿Vas a seguir escribiendo o no tenés idea
como yo
de cómo es que debería ser?
viernes, 26 de agosto de 2011
Rupturas
Y estoy diciendo cosas que nunca dije ni quise pensar. El tipo de cosas que me obligan a replantearme ciertas teorías, especialmente aquellas que tienen que ver con las relaciones. Y con la soledad. Porque leí hace poco -una hora atrás- que hay que ponerle nombre a la soledad, porque de esa forma se la exorciza, y además, se acepta que efectivamente hay una cara que la simboliza, una cara que no está.
Y tal vez me sienta un poco mejor cuando él dice que ya se termina, o el chico lindo se acuerda de que le sale hacerme feliz. Pero tampoco es que eso me haga sentir totalmente satisfecha. ¿Será que nada alcanza o que esperamos más de lo que estamos dispuestos a entregar? porque eso también lo pienso, y no sabría poner en números cuál es mi nivel de compromiso, o si estoy dispuesta a una temporada más o menos permanente en algún que otro café.
Es complicado escribe alguien, mientras nombro a la soledad y tiene un nombre larguísimo, porque hasta tiene apellido. Y digo puede ser, porque tampoco estoy tan segura ni quiero tener la certeza. Por eso cambio de tema y creo que hablo del frío, del invierno que no se quiere ir, de los días que vienen y de mis ganas de un viaje largo largo. Y del otro lado ajam, y el silencio de la ventana no-titilante que se abstiene de volver al quid de la cuestión.
Escribir la ausencia me sirve para saber que no existe, porque esa cancioncita está cerca y bien que lo sé. Y ahí es cuando me vuelvo a plantear un par de cosas más, para concluir en que la falta de decisión tiene la culpa de todo, y yo también por no ser más determinante. Pero vivir en matices me deja un gran margen de libertad o libertinaje, y por eso no me sale vestirme de negro, de blanco, y salir cual caballito de batalla a jugar contra... quien sabe.
Nos vemos, cuidate dicen por ahí. Genial, me cuido de todo menos de la pantalla en blanco y la compulsión de decir, por qué no, que sos la más linda de las soledades. Tristemente cierto.
Irremediable. Sabido de antemano y combatido sin éxito. Addio.
Y tal vez me sienta un poco mejor cuando él dice que ya se termina, o el chico lindo se acuerda de que le sale hacerme feliz. Pero tampoco es que eso me haga sentir totalmente satisfecha. ¿Será que nada alcanza o que esperamos más de lo que estamos dispuestos a entregar? porque eso también lo pienso, y no sabría poner en números cuál es mi nivel de compromiso, o si estoy dispuesta a una temporada más o menos permanente en algún que otro café.
Es complicado escribe alguien, mientras nombro a la soledad y tiene un nombre larguísimo, porque hasta tiene apellido. Y digo puede ser, porque tampoco estoy tan segura ni quiero tener la certeza. Por eso cambio de tema y creo que hablo del frío, del invierno que no se quiere ir, de los días que vienen y de mis ganas de un viaje largo largo. Y del otro lado ajam, y el silencio de la ventana no-titilante que se abstiene de volver al quid de la cuestión.
Escribir la ausencia me sirve para saber que no existe, porque esa cancioncita está cerca y bien que lo sé. Y ahí es cuando me vuelvo a plantear un par de cosas más, para concluir en que la falta de decisión tiene la culpa de todo, y yo también por no ser más determinante. Pero vivir en matices me deja un gran margen de libertad o libertinaje, y por eso no me sale vestirme de negro, de blanco, y salir cual caballito de batalla a jugar contra... quien sabe.
Nos vemos, cuidate dicen por ahí. Genial, me cuido de todo menos de la pantalla en blanco y la compulsión de decir, por qué no, que sos la más linda de las soledades. Tristemente cierto.
Irremediable. Sabido de antemano y combatido sin éxito. Addio.
martes, 23 de agosto de 2011
FODA
Y seguís con la idea, un tanto narcisista si me preguntás, de que todo esto tiene que ver con vos y con las cosas que no dijiste o dijiste de más. Pero cuando me acuesto y nos pienso, sé que estás equivocado... y creo que las horas acostados en el parque son potencialmente canjeables por un poco de credibilidad. Así que no me calles con las manos, con los ojos, con los besos que son trampa y terminan en olvido. Así que jugate por el cambio que una vez consideraste, que otra propusiste, y que más acá dejaste en el camino por miedo a que mañana yo sea otra.
Y es gracioso como, a pesar de todo, entiendo tus dudas, porque hasta yo misma dudo de mí y de las cosas que digo saber y sentir. Es casi como si definirme me costara un año de vida, o me atara forzosamente a algo. Entonces es cuando tengo la puta certeza de que no puedo aplicar el análisis FODA a la vida y a las relaciones. Porque así sería mínimamente más sencillo: descomponerte en cosas buenas y malas, lindas y detestables, hasta saber realmente si vale la pena la espera de ese mensaje, esa perdida, ese pie que nadie da.
Y se me está yendo la noche escribiéndote, sin encontrar algo claro que decir. Porque si quisiera ser clara te llamaría, te iría a buscar, aunque estés tan lejos y posiblemente con la mente más lejos todavía. Pero me quedo acá, escondida en palabras que sonarán lindas, ordenadas, o que simplemente te parecerán una sucesión de estupideces. Quién sabe, Darling. Tengo tanto sueño, tantas ganas de dormirme cerca tuyo, tantas ganas de no tener ganas.
Y parece que con querer no alcanza, porque no hay perdidas ni mensajes, ni mis ganas decaen, ni esta noche se estira para poder soñarte de más.
Y es gracioso como, a pesar de todo, entiendo tus dudas, porque hasta yo misma dudo de mí y de las cosas que digo saber y sentir. Es casi como si definirme me costara un año de vida, o me atara forzosamente a algo. Entonces es cuando tengo la puta certeza de que no puedo aplicar el análisis FODA a la vida y a las relaciones. Porque así sería mínimamente más sencillo: descomponerte en cosas buenas y malas, lindas y detestables, hasta saber realmente si vale la pena la espera de ese mensaje, esa perdida, ese pie que nadie da.
Y se me está yendo la noche escribiéndote, sin encontrar algo claro que decir. Porque si quisiera ser clara te llamaría, te iría a buscar, aunque estés tan lejos y posiblemente con la mente más lejos todavía. Pero me quedo acá, escondida en palabras que sonarán lindas, ordenadas, o que simplemente te parecerán una sucesión de estupideces. Quién sabe, Darling. Tengo tanto sueño, tantas ganas de dormirme cerca tuyo, tantas ganas de no tener ganas.
Y parece que con querer no alcanza, porque no hay perdidas ni mensajes, ni mis ganas decaen, ni esta noche se estira para poder soñarte de más.
lunes, 22 de agosto de 2011
Grados fahrenheit
Y prendernos fuego en pleno agosto
para calmar el frío y la soledad,
incinerarnos sin compasión de la piel
de los labios
que se quiebran de tanto beso
de tanta palabra que no se dice pero se piensa
hasta que deja de importar.
Y sonreír en este suicidio colectivo,
mientras el viento aviva las ganas
y deseamos morir.
Desarmarnos
vos y yo
yo y vos
hasta que la cama explote
y la noche se queme.
para calmar el frío y la soledad,
incinerarnos sin compasión de la piel
de los labios
que se quiebran de tanto beso
de tanta palabra que no se dice pero se piensa
hasta que deja de importar.
Y sonreír en este suicidio colectivo,
mientras el viento aviva las ganas
y deseamos morir.
Desarmarnos
vos y yo
yo y vos
hasta que la cama explote
y la noche se queme.
sábado, 20 de agosto de 2011
Revolución
Anoche la señorita se acostó acompañada de recuerdos que van y vienen, cada vez con más fuerza, cada vez con menos compasión de las distancias. Por eso se levanta con el pelo hecho un caos y la boca torcida, con la necesidad asfixiante de encontrar al chico lindo y sacarse de encima los besos que hacen fila desde marzo.
La señorita tiene ganas de buscarlo y contarle que hoy pensó en él, y no sólo que pensó sino que también le escribió otra de las tantas cartas que nunca le va a mandar. Además, como situación recurrente, la señorita escucha esos temas lindos que una vez él le cantó, e imagina, con alucinante fidelidad, la carita del chico lindo cuando este sonríe y le complica el tema de respirar.
La señorita tiene ganas de buscarlo y contarle que hoy pensó en él, y no sólo que pensó sino que también le escribió otra de las tantas cartas que nunca le va a mandar. Además, como situación recurrente, la señorita escucha esos temas lindos que una vez él le cantó, e imagina, con alucinante fidelidad, la carita del chico lindo cuando este sonríe y le complica el tema de respirar.
La señorita está sentada, mirando al chico lindo, esperando que todo empiece mientras se cae el invierno en Plaza Moreno, y el frío quema bancos y árboles. Pero él no la entiende y también la mira, no hace nada, no la toca, no se acerca... y ella que le cuenta que hoy escribió otra de las tantas cartas que nunca le va a dar, y tararea una canción calurosa, esperando que al fin se rompan filas y estalle la revolución.
lunes, 15 de agosto de 2011
Sacrificio
Es la noche catorce
desde esa puta promesa,
y todavía ninguno grita
mientras se arranca las ganas
de la espalda
de las manos.
¿Hasta cuándo?
pregunta alguien,
esperando que de pronto despertemos
y todo sea diferente,
o como siempre,
tan parecido a como era antes
cuando la lluvia nos caía bien
y no contábamos el tiempo.
Hasta que cumplas
responde otra,
respondo yo,
mientras el vidrio se empaña
y la sangre se corta,
mientras empieza el día quince
y busco la cura
para esta jaqueca que parte.
Negociación.
Impasse.
domingo, 14 de agosto de 2011
PUF!
Pararme en el medio de la nada y poner el mundo en mute. Buscar desesperadamente la forma de que esto no se termine o empiece de una puta vez. Porque me ahogo en las líneas de mis manos, y todo me parece tan amargamente igual, tan reiterativo... y a la vez me da miedo el cambio, el golpe que despierte a los bellos durmientes.
Hace frío, hay luna grande, y la calle está sonriendo para nosotros. Pero yo miro para otro lado, porque no sé si sonreír también o salir corriendo. Y sí, la tonta sale corriendo. Puede que porque es más fácil, o porque quiera salvarme de algo que ni siquiera sé qué es. No sé, tal vez simplemente no entienda cómo funcionan las cosas y necesite una explicación.
¿Podrás quedarte esta noche y contarme cómo es que debería ser?
Hace frío, hay luna grande, y la calle está sonriendo para nosotros. Pero yo miro para otro lado, porque no sé si sonreír también o salir corriendo. Y sí, la tonta sale corriendo. Puede que porque es más fácil, o porque quiera salvarme de algo que ni siquiera sé qué es. No sé, tal vez simplemente no entienda cómo funcionan las cosas y necesite una explicación.
¿Podrás quedarte esta noche y contarme cómo es que debería ser?
miércoles, 10 de agosto de 2011
War
Y en la frontera se detiene
y calcula las pérdidas con la lengua,
apenas si abre los ojos
apenas si siente el cansancio
la humedad
los huesos enredados por la luna.
Diez.
Ciento veinte.
Para de contar cuando se derrota,
cuando no le queda ni un peón en el tablero
ni ganas de jugar,
ni ganas de jugar,
porque ahora son
ciento veintiuno
y no respira bien.
Cruza con la boca cansada de tanto suplicar
corriendo hasta el agua que una vez ella prometió,
y se ahoga en un espejismo,
en la voz caliente que susurra nostalgias
y se va bien lejos
dejando una estela roja sin barrer.
lunes, 8 de agosto de 2011
Ir y volver
Ese momento terrible en el que te das cuenta de que el tiempo está pasando a una velocidad increíble, y ese otro (terrible) momento en el que caes en un stand-by indefinido que te congela, indeterminadamente, con gesto de espera forzada...
Me quedé en el medio de la plaza, con las manos colgando y la boca entreabierta, con una frase que nunca se dijo y que todavía grito. Desespera aceptar que el tiempo es uno y no otro, que aunque altere el reloj tengo más horas de sueño que ayer, y que vos ya caminaste cuadras y cuadras, pensando en tantas cosas que ni siquiera ves bien por dónde vas. Y la inercia te lleva, te lleva, y terminas acá, tan cerca, tan peligrosamente cerca de mí.
La plaza ahora es noche, y los bancos confesionarios para extirparnos las culpas y las penas, y convidarnos con besos de esos que amortiguan la soledad. Porque dolió tanto estar sola, sin vos, dolió tanto que no quiero recordar, ni ponerme en mi propia piel. Prefiero la ignorancia consciente, enterrar tu carita culposa, grabarme en el medio de los ojos tu sonrisa que para mundos, que para corazones, que llena de aire mis pulmones anestesiados.
Quedate. Te pido. Dejame quererte. Porque te cuesta más permitirme eso que quererme vos, como si así me cuidarás de las cosas que nadie puede. No me importa un domingo con musiquita triste, ni odiarte medio minuto cuando decís estupideces. Es un poco tarde para volver cuando se está en medio de la marejada, y apenas si sabiendo no ahogarse.
Acelerar. Quedarnos quietos. Volver. Volver. Dar un paso más. Jugar y siempre jugar a que todo es del mismo color y está en el mismo lugar. Pero varias estaciones se nos cayeron encima, y sí, las culpas se diluyeron en un abrazo que casi que asfixia, y sí, quedaron pendientes tantas cosas...y sí, te quiero un poquito más que siempre.
jueves, 4 de agosto de 2011
Ignorancias
Se me caen los oídos intentando escuchar (te)
decís tantas cosas sinsentido
sinqueteimporteuncarajo
y yo que justifico tus erratas,
y yo que justifico tus erratas,
las comas mal puestas,
el indebido uso de un pretérito que asusta
condena
nos pierde
me mata
Pero no puedo esquivarte el cuerpo,
y arrasas con el silencio
llevándote por delante
la duda
el llanto
y este dolor, darling,
de no saber qué sentís
y ser lastimosamente consciente
de que Je t`aime.
(beso)
martes, 2 de agosto de 2011
Se nota
"Será que se te nota, nene"
Sí, se te nota Darling, desde la mentira hasta la verdad más suicida. Porque no tenés otro filtro que no sea mi paciencia y el tiempo que se va cuando estamos en alguna plaza y es tarde, hace frío, y uno de los dos se levanta (sin ganas) para ir a dormir solo. Pero alguna noche, tal vez, nos sorprendan el silencio y las horas que se congelan, porque bastante soledad nos consumió estos meses, y es hora de ser felices.
Yo me quedé sin voluntad para seguir detentando lo que no es, y tengo unas ganas irreverentes de ser sincera conmigo y ser débil, terriblemente débil con vos. Para poder decirte te quiero sin culpa, mirarte de más, darte un beso sin permiso, cuando nos vean y cuando no, cuando me sienta ansiosa y me sonrías con esa sonrisa que para el mundo.
Sí, se me nota Darling, que estoy pensando en vos y en mí, en las estaciones que nos restan y en las que ya pasaron al placard. Pero no me importa que se note, y por eso te escribo, para convencerme de eso y salir a buscarte, para mandarte un mensaje de esos tan impropios de mí, tan dulces que apenas si contestas me 2.
Somos algo impreciso, diferido, raro. Todavía nos cuesta eso de los roles, de las convenciones, de lo que es mejor no decir. Jugamos a los colonizadores en plena calle, y nos miramos con la certeza de lo que queremos, que no está claro y poco nos importa, pero que cuando se discute siento que realmente se nos nota, algo pasa entre nosotros dos.
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